miércoles, 16 de marzo de 2011

Una historia de sueños rotos

(EN)

La historia reciente es una historia de sueños rotos.

Una historia en la que las fuerzas de la naturaleza se alían desafortunadamente con los dictadores para quitarles protagonismo, en detrimento de su pueblo masacrado. Una historia de revoluciones contagiosas que la medicina de occidente se preocupa de curar extirpando del poder a los dictadores vetustos, dando paso al bienestar que produce la salud democrática. O que en algunos casos sólo administra un placebo de tibias amenazas mientras pide segundas opiniones, y busca quien le justifique la aplicación de un tratamiento. Todo depende de los intereses económicos, que actúan como una vacuna que inmuniza a los gobernantes occidentales y les atenúa el dolor que padecen por el asesinato de civiles.

Por momentos, parece que el caos se apodera de toda nuestra existencia, pues la sucesión de noticias no da ni un sólo respiro.

Los medios de comunicación, exprimen sus portadas, hasta el punto que la noticia de la muerte de civiles a manos del dictador que les gobierna, en respuesta a lo que empezó como una revolución pacífica, y que ahora ya es una guerra abierta, ha sido desplazada por otra noticia trágica cuyo protagonista es la fuerza de la naturaleza; que nos recuerda que sólo somos humanos, y que nuestras creaciones no pueden competir con su insuperable poder. Una ola gigantesca que ha barrido los sueños de sus víctimas.

Una ola que ha barrido todo lo que encontró en su camino, incluidas las noticias de los miles de refugiados que se hacinan en campamentos esperando poder escapar de la violencia. Una ola que ha barrido de nuestras mentes los sueños democráticos de revoluciones por concluir.

Así es la sociedad consumista en que vivimos, que nos impulsa a consumir sin medida, incluso la información que nos proporcionan los poderosos medios de comunicación que difunden los intereses y opiniones de sus consejos de administración, y no los de la mayoría.

Muchas olas han pasado, borrando sueños y recuerdos. Pero olvidar a los que han visto sus sueños rotos es como negarles definitivamente las oportunidades que les han sido arrebatadas.

La paradoja de un mundo global e interconectado es que la desdicha de medio mundo no afecta gravemente al bienestar del otro medio. Por eso, la indiferencia es la peor medicina para este mundo enfermo.


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3 comentarios:

Jorge Batista dijo...

Nunca tinha lido um comentario tâo bem expelicito sobre a nossa democracia, que nâo passa de outra ditadura mascarada com outro nome.

Lidia dijo...

Olá Ignacio,
Obrigada p mais este texto, c a qualidade e pertinência a q nos vens habituando.
O paradoxo da sociedade de consumo é q quanto mais consumimos ( em nome do bem estar e do conforto) mais nos destruímos, a todos os níveis. O consumo suga-nos o discernimento...
Um abraço
Lídia Campaniço

Anabela dijo...

Olá Ignacio!
Obrigado, por partilhares estas histórias, que merecem toda a nossa atenção e divulgação.
Sinceramente cada dia q passa, sentimos um Mundo onde o conceito de Humanidade está a desaparecer.
Anabela

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